lunes, 8 de febrero de 2016

La Dinastía de Los Saboya, los últimos reyes de Italia.



Dicen que todo tiene su tiempo y fin, la vida es constante evolución y su dinámica se encarga siempre de sustituir lo menos funcional, por lo más eficiente, casi como si de selección natural se tratara. Pues bien las monarquías no son la excepción, así lo ha demostrado la historia en las naciones donde los reinos han dado paso a consagradas y casi siempre avanzadas y organizadas repúblicas, en otros casos los cambios han sido más tímidos. La historia mundial está marcada por interesantes contiendas que han cambiado los modelos y sistemas mundiales de gobierno, casi siempre propulsados desde los mismos ciudadanos en búsqueda de libertad social, económica y política, como ocurrió por ejemplo con la famosa Revolución Francesa.

Los tiempos "han cambiado", pero aún en pleno siglo XXI, siguen existiendo las monarquías, aunque pocas de ellas se mantienen como sistemas absolutos, autocráticos o plutocráticos, la mayoría de ellas persisten como sistemas aristocráticos, unipersonales, vitalicios y hereditarios, coexistiendo normalmente con figuras modernas de gobierno con quienes comparten roles en las dirección de sus naciones, de modo que podemos decir que la mayoría de las monarquías actuales han sabido redefinirse y adaptarse a los tiempos modernos.


Escudo Saboya

Escudo de los Saboya


El mantenimiento de la monarquía en la actualidad suele ser percibida o al menos así la justifican los países que la conservan, como símbolo de unidad nacional frente a la división territorial y su poder es arbitral frente a los distintos partidos políticos que pueden o pudieran propiciar una eventual división.

Cuando es el caso que el régimen político es democrático, reconociéndose la soberanía popular, el monarca pasa a ser la figura en la que se encarna el cargo de Jefe del Estado de forma vitalicia y hereditaria, con lo que su papel es fundamentalmente simbólico y representativo, esta definición es la que se suele identificar con las monarquías europeas, entre las que destacan las monarquías parlamentarias del Reino Unido, España, Noruega, Suecia, Dinamarca, los Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo. También existen tres microestados con monarquía (Liechtenstein, Mónaco y Andorra) y una monarquía electiva teocrática (Ciudad del Vaticano).

En esta oportunidad nos centraremos en una monarquía que existe en el romanticismo histórico y por supuesto en las ansias de casi todos sus herederos, pero en la practica formal, legal, política e incluso diplomática, es inexistente, estamos hablando de la monarquía Italiana. Los últimos reyes de Italia fueron la familia Saboya, una familia noble del norte de Italia, proveniente más concretamente del Ducado de Saboya y que en el siglo XIX y siglo XX llegó a ostentar las coronas del Reino de Italia (1861-1946) e incluso del Reino de España (1871-1873), considerada como la dinastía más antigua de Europa, pues su historia se remonta al año 1003 D.C. Pero, en los anales históricos de los Saboya existe una mancha muy oscura y es el apoyo que dispensaron a la dictadura de Benito Mussolini, tras la derrota del dictador en 1946 se celebra un referéndum consultivo con el cual llega a su fin la tradición monárquica Italiana y nace la república. La familia real debió irse al exilio y la nueva constitución de la recién nacida república, impuso una norma que prohibió a los varones de esa dinastía poder volver a pisar el suelo Italiano, así castigaron los ciudadanos al depuesto rey Vittorio Emmnauel III por traicionar a su pueblo condenándolos a la brutalidad del fascismo de Benito Mussolini, siendo incluso cómplice al firmar en 1938 las leyes raciales del Duce, mediante las cuales miles de judíos italianos fueron deportados y entregados para la complacencia de su más estrecho aliado, Adolf Hitler.
Escudo de Armas de la Casa Saboya, sobre la bandera Italiana.

Para comienzos 1942 la vinculación de la familia Saboya con Mussolini era innegable e imperdonable, al punto tal que por ley el primer ministro (Mussolini) era responsable de sus actos solo ante el rey, que era su complice. Sin embargo, en un giro de la historia, el 24 de julio del mismo año se reúne el Gran Consejo Fascista, que solicita la destitución de Mussolini de todos sus cargos de gobierno, la votación, aunque significativa, no tenía de iure ningún valor, ya que solo el rey podía destituirlo de sus funciones, de modo que el dictador solicita una reunión con el rey y este lo recibe en su palacio y le comunica su sustitución por Pietro Badoglio y le garantiza su inmunidad. Sin embargo, el Duce no sabía de las intenciones del monarca, quien al ver cada vez más cerca el fin de la impunidad y mostrando el talante traidor y cobarde de su monarquía, lo engaña le pone escolta a la vez que hace rodear el edificio de gobierno por 200 carabineros. Así Mussolini es conducido en un coche ambulancia de la Cruz Roja, sin especificarle el destino y le dicen que lo hacían por su propia seguridad, en realidad, Víctor Manuel III había mandado arrestar a Mussolini con el fin de salvar su propia dinastía, que peligraba al estar demasiado comprometida con el fascismo. En este punto, cualquier intento de los Saboya por limpiar su imagen es ya ineficaz y finalmente en 1946, trás la caida definitiva de Mussolini, el rey Emmanuel abdica en favor de su hijo Humberto II, pero este éste solo logra reinar por 33 días, pues como el resto de la familia tuvo que huir al exilio, algunos Saboya se refugiaron en Portugal, otros en Suiza, este exilió se prolongó por más de 50 años, hasta que en el año 2003 el parlamento italiano derogó la prohibición que pesaba sobre los Saboya y permiten su regreso a Italia, no sin antes obligarlos a renunciar a sus derechos al trono y jurando lealtad a la república.

EL exilio al que estuvieron sometidos Los Saboya, como castigo por sus crímenes y traición al pueblo Italiano, no fue un exilio dorado, estuvo en muchos momentos bastante alejado de toda la opulencia y riqueza característica de los reyes y monarcas, los días dorados quedaron atrás, Humberto II y su hijo Víctor Manuel fueron a vivir a Portugal, poco después. Víctor Manuel III , antiguo rey murió en Alejandría, Egipto, en 1947. Víctor Manuel de Saboya y Sajonia Coburgo, hijo del ultimo rey Humberto II, se convirtió por tanto es la cabeza de la Casa Real de Saboya, pero siempre fue un individuo de mal comportamiento, ingresó el 17 de junio de 2006 en la cárcel de la ciudad italiana de Potenza por la acusación de ser un presunto malhechor, de haber corrompido a funcionarios públicos y de haber organizado un burdel ambulante. También fue investigado el hijo de Víctor, Manuel Filiberto, por presuntamente haber recibido dinero por algunas contrataciones del sector hospitalario y telefónico de Bulgaria, incluso el Primer Ministro y antiguo Rey de Bulgaria Simeón estuvo involucrado. Algunos miembros de la Cosa Nostra, la mafia de Sicilia, también habrían formado parte de la presunta organización criminal que conseguía permisos legales del monopolio estatal, aunque con sobornos, para máquinas tragamonedas destinadas al casino de juego de Campione d'Italia, un enclave en territorio suizo. De allí, las máquinas eran vendidas ilegalmente a varios países del Este y de los Balcanes.

De izquierda a derecha, Vittorio Emmanuel de Saboya; su esposa, Marina Doria, y el hijo de ambos, Emmanuel Filiberto. / AP

Tras su detención, Víctor Manuel fue depuesto como Jefe de la Casa de Saboya en favor de su primo y rival Amadeo de Aosta, los motivos alegados fueron que Víctor Manuel se había casado con una mujer sin título nobiliario sin pedir permiso a su padre Humberto II, el último rey y por tanto había perdido su derecho al trono, aunque esto había sucedido hacía 30 años. La verdadera razón eran los vergonzosos hechos en los que se había visto involucrado con la mafia, razón por la que se le despojó del titulo de Príncipe de Piamonte, que es el que llevan los herederos al trono y se le otorgó el de simplemente Príncipe de Nápoles. Vittorio Emmanuel nunca aceptó esa decisión y la relación entre los dos primos potenciales pretendientes al ya inexistente trono se hizo cada vez más áspera, al punto tal que durante la boda de los actuales reyes de España, Felipe y Letizia en el Palacio de la Zarzuela de Madrid, en el año 2004, los dos príncipes se encontraron y Amadeo se acercó a saludar a Vittorio, en un gesto que algunos catalogaron como una provocación y otros como un gesto de intento de reconciliación, pero que devino en un nuevo bochornoso suceso donde terminaron en puños, sin importar que se encontraban en presencia de miles de nobles y jerarcas del mundo, suceso que dejó muy mal parada la imagen ya de por si destruida de Vittorio, quien tiene amplia fama de violento, por haber intentado en una oportunidad herir con su revolver a un joven en Alemán en Córcega, quien era propietario de un yate que se encontraba atracado junto al suyo y escuchaba música a muy alto nivel. La pelea suscitada en el palacio de la Zarzuela dicen se debió a que días antes el primo de Vittorio y actual jefe de la casa Saboya, Amadeo Aosta, en una rueda de prensa nombro a su hijo Aimone como aspirante al trono, los Saboya definitivamente tienen una larga historia de hechos bochornosos, escándalos y lo que es evidente es que hasta el presente no se dan cuenta que se encuentran en pugna por un reino que ya no existe.


Los Saboya, no paran de verse envueltos en escándalos, hace unos años decidieron exigir al Estado Italiano, una indemnización por al rededor de 360 Millones de Euros, por los supuestos daños morales de los cuales fueron objeto durante el exilio, esta demanda fue realizada por el Príncipe Emmanuel Filiberto,, hijo del no menos escandaloso Príncipe Vittorio. El Estado Italiano en cabeza de su primer Ministro para el momento Romano Prodi, respondieron con fuerza y dijeron que de ser así demandarían a los Saboya por todos los daños que habían inferido a la nación Italiana y su historia. En una estrategia inteligente Emmanuel Filiberto, respondió pidiendo disculpas y asumiendo que había sido un gran error haber solicitado una indemnización. El principe Emmanuel,continuando con su estrategia de salvar la imagen ya bastante deteriorada de su familia,  vive actualmente una vida bastante "normal", trabajando en un banco y ha declarado que no tiene aspiraciones monárquicas, aunque fue nominado como candidato al parlamento italiano, si bien no obtuvo el escaño político, algunos profetizan que tiene buenas pasibilidades de en un futuro mediano alcanzar a ejercer cargos dentro de la vida política italiana, por lo pronto se la ha visto concursando en la competencia de Baile, Bailando con las Estrellas.

Principe Emmanuel Filiberto concursando en Bailando con las estrellas.
GOOGLE.


Encaminados ahora por una estrategia más sutil, en mucho ayudados por la imagen fresca de Emmanuel Filiberto que goza de aprecio y aceptación entre los Italianos como Príncipe y eventual aspirante a la Corona, aunque sea en sentido romántico, los Saboya siguen aguardando por su trono y la aparente paz no es muy solida pues el también príncipe Aimone, quien es el otro posible aspirante al inexistente trono aguarda también su momento de gloria. Sin embargo, el padre de Aimone, Amadeo en una jugada astuta y valiéndose de su titulo de jefe de Casa Real, ha nombrado recientemente al recién nacido hijo de Aimone, como Príncipe de Piamonte, lo que lo coloca como el único heredero al trono, dejando de lado así al Emmanuel Filiberto, a si mismo e incluso a su hijo Aimone. Sin embargo, expertos en la materia indican que es una decisión invalida dado que ese titulo solo puede ser adjudicado por el rey en pleno ejercicio de la totalidad de sus poderes, algo actualmente imposible pues es un reino que ya no existe. Parece entonces que los Saboya están condenados, quizá por la justicia divina a luchar por un tesoro perdido.


@garzonguillermo 


Palacio Real de Turín.
GOOGLE.









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